miércoles, 23 de mayo de 2018

Mary Cassatt (1844 – 1926)


Mary Stevenson Cassatt nació en Allegheny, ciudad que actualmente forma parte de la de Pittsburgh, Estados Unidos, el 22 de mayo de 1844, en una familia acomodada en la que la educación era algo primordial, que concedía gran importancia a la cultura de viajar. Gracias a los negocios de su padre pudo, ya durante su infancia, pasar cinco años en Europa, viajando a capitales como Londres, París o Berlín, tiempo que aprovechó para aprender idiomas y recibir sus primeras clases de música y dibujo.
Para poder ser pintora,  tuvo que luchar contra la oposición familiar;  a mediados del siglo XIX su familia se trasladó a París, a Alemania,  y después Italia, donde descubrió y se despertó su admiración por Rembrandt y Velázquez. A pesar de la oposición de sus padres, inició sus estudios de pintura en la Academia de Bellas Artes de Pennsylvania con sólo quince años de edad.
En 1866, insatisfecha con la enseñanza de la Academia, decidió estudiar a los viejos maestros del arte por sí misma, viajando de nuevo a París en compañía de su madre y algunos amigos de la familia. En aquel tiempo no era posible para las mujeres matricularse en la Escuela de Bellas Artes, por lo que estudió de forma privada con distintos artistas, y copió numerosas obras en el Museo del Louvre.
A fines del verano de 1870, al estallar la guerra franco-prusiana, hubo de regresar a Estados Unidos, donde tuvo que vivir de nuevo con su familia, que entonces residía en Altoona.
Su padre continuaba resistiéndose a aceptar su vocación, por lo que le financiaba sólo sus necesidades básicas, pero no los materiales para su trabajo, que por otra parte eran muy difíciles de conseguir desde allí.
Expuso un par de cuadros en una galería de Nueva York, donde tuvo una buena crítica pero no vendió sus cuadros.
Se trasladó a Chicago para probar suerte, perdiendo varias pinturas en el gran incendio de 1871.
Un tiempo después recibió un encargo del arzobispo de Pittsburgh para realizar dos copias de Correggio en Parma, y tras su regreso en otoño comenzaron a cambiar sus perspectivas, exponiendo y vendiendo sus primeros cuadros.
En un nuevo viaje a Europa en 1873, esta vez a España, visitó Madrid y Sevilla, donde realizó varios cuadros de temas españoles. Posteriormente se trasladó a Holanda, donde profundizó en la obra de Rembrandt.
En 1874, de vuelta a París, se puede observar una maduración en su estilo, a la que le llevó el estudio de los viejos maestros de los más importantes museos europeos, y las enseñanzas de Camille Pissarro.
Ese mismo año una de sus pinturas fue aceptada por el jurado para ser expuesta en el Salón de París. Los críticos dijeron que sus colores eran muy brillantes y que sus retratos demasiado fieles para favorecer al modelo, lo que le llevó a darse cuenta de las dificultades que una mujer encontraba para que sus obras fueran aceptadas en el Salón. Ese año se instaló definitivamente en París.
En 1875 tras de ver una obra al pastel de Edgar Degas en el escaparate de una galería de arte, llegó a la conclusión de que no estaba sola en su rebelión, en una carta a un amigo podemos leer: “Solía aplastar mi nariz contra las ventanas para absorber todo lo que podía de su arte… Cambió mi vida, desde entonces pude ver al arte del modo que siempre quise verlo”.
Además de Degas hizo una gran amistad con  Pierre-Auguste Renoir y Berthe Morisot.
En 1877, en uno de los más bajos momentos de su carrera, después de que dos de sus obras que había presentado al Salón fueran rechazadas, el propio Edgar Degas la invitó a exponer junto a los impresionistas, que tres años atrás habían comenzado a exponer sus obras de forma independiente, participando en varias de sus exposiciones a partir de 1879. Permaneció unida al círculo de los impresionistas hasta 1886, descartando cualquier otro estilo, aunque a pesar de esto, no perdió su amistad con Degas y Berthe Morisot.
Su estilo evolucionó acercándose a la simple, pero honesta copia de la realidad, empezando a experimentar con varias técnicas, y en su trabajo posterior podemos observar que casi un tercio de sus pinturas nos muestran escenas domésticas y retratos de madres e hijos en íntima relación, especialmente a partir de 1900. Trabajó también el grabado, con clara influencia japonesa.
La década de 1890 fue su época más creativa, exponiendo regularmente en las mejores galerías neoyorquinas, incluso se convirtió en modelo a seguir para jóvenes artistas norteamericanas a las que aconsejaba en sus carreras, de entre éstas destaca Lucy A. Bacon, a la que presentó a Camille Pissarro.
Al iniciarse el nuevo siglo trabajó como consejera para varios coleccionistas de arte, a los que recomendaba que eventualmente donaran sus compras a los museos de arte norteamericanos. No obstante se la reconoció de forma tardía en los Estados Unidos.
En 1891 exhibió una serie de coloridas pinturas entre las cuales destacan: “Mujer tomando un baño” y “El salón de belleza”, cuadros inspirados en el arte japonés que fueron exhibidos en París un año antes.
Fue en general hostil a los movimientos pictóricos posteriores, como el postimpresionismo, el cubismo y el fauvismo.
En viaje que realizó a Egipto en 1910 le produjo una fuerte impresión, introduciéndola en una crisis de salud y de creatividad, considerando que sus manos eran incapaces de reproducir la fuerza de aquel que era seguramente el mejor arte de la Antigüedad.
En 1911 le fue diagnosticada una diabetes, reumatismo, neuralgia y cataratas, enfermedades que en 1914 la obligaron a dejar de pintar. Se había quedado casi ciega, a pesar de ello, en 1915 aún tuvo fuerzas para contribuir con dieciocho pinturas para apoyar al movimiento sufragista.
Después de once años de completa inactividad artística debido a su ceguera, murió en Château de Beaufresne, París, el 14 de junio de 1926. Fue enterrada en un mausoleo en Le Mesnil-Théribus, en la Picardía francesa.
En 1904 se le había concedido la Legión de Honor por sus contribuciones al arte del impresionismo
Nunca contrajo matrimonio, pues desde muy pronto consideró que ello era incompatible con el desarrollo de su carrera.
Fuentes:
Nota: La propiedad intelectual de las imágenes que aparecen en este blog corresponde a sus autores y a quienes éstos las hayan cedido. El único objetivo de este sitio es divulgar el conocimiento de estos pintores, a los que admiro, y que otras personas disfruten contemplando sus obras.











































Pierrick Tual


Es natural del departamento de Loire- Atlantique, donde nació en 1960. Su obra está estrechamente vinculada a Bretaña: su mar, sus playas, nutren sus cuadros con su belleza, llenas de la elegancia horizontal, vertical y diagonal, con un universo pleno de tierra y agua, de mezcla de tonos cálidos, casi violentos, así como de colores puros y alegres. Tual es miembro de la Fundación Taylor y del círculo de artistas pintores de Quebec.
Fuentes:
Nota: La propiedad intelectual de las imágenes que aparecen en este blog corresponde a sus autores y a quienes éstos las hayan cedido. El único objetivo de este sitio es divulgar el conocimiento de estos pintores, a los que admiro, y que otras personas disfruten contemplando sus obras.